Hacer una resta sin cruzar tus propios límites
Esta reflexión forma parte de la Saga del Perdón, una serie de cinco entregas sobre cómo liberar el resentimiento y recuperar nuestra paz interior.
¿Y si el perdón no fuera un sacrificio, sino una simple operación matemática para quitarte peso? Hoy descubriremos cómo liberar el resentimiento sin necesidad de aplaudir lo que nos dolió, aprendiendo a separar el error de la persona.
Durante años confundí perdón con reconciliación. No son lo mismo.
Perdonar es hacer una resta. Me quito el peso. Me libero del resentimiento.
Pero no me obligo a regresar a donde me rompí.
El perdón no borra los hechos. No tolera abusos. No exige reconciliación automática.
Perdonar no significa permitir. Significa soltar.
Separar el acto del actor me permitió entender que todos somos seres humanos aprendiendo… pero eso no implica que todos deban permanecer en mi vida.
Estoy convencida de que el perdón es una modificación profunda en nuestra energía. Nos lleva del rencor al amor. Produce un cambio de actitud radical en el que dejamos de vernos como víctimas o villanos, y comenzamos a reconocernos como participantes del juego de la vida: seres que experimentan, crecen y maduran.
El perdón es llegar a la consciencia de saber que yo no soy perfecta, que tú no eres perfect@… y que, aún así, todo puede encontrar su perfección en el aprendizaje.
A veces el perdón une caminos. A veces los despide en paz. Ambas decisiones pueden ser amorosas.
Y con amor te espero en la cuarta entrega de esta Saga del Perdón, donde exploraremos otro paso importante para seguir liberando el corazón y recuperar nuestra paz interior.

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