Quién eres en verdad sana tu infancia y transforma tu vida.

Quién eres en verdad: sana tu infancia y transforma tu vida" en tipografía elegante dorada y plateada sobre fondo nude minimalista.

Por Araceli López Méndez R.Sc.P.

¿Te has preguntado quién eres en verdad más allá de tu infancia, tus errores o las historias que te contaron sobre ti? Sanar el pasado no es negar lo vivido, sino transformarlo para vivir con mayor conciencia, amor propio y plenitud.

«Sé tú mismo; todos los demás puestos ya están ocupados» -Oscar Wilde.

El ejemplo y la educación que recibiste en la infancia —o el “adiestramiento”, como lo llama Don Miguel Ruiz al referirse al proceso mediante el cual aprendemos creencias y normas desde pequeños— han sido factores determinantes para convertirte, en gran medida, en quien eres hoy.

Desde temprana edad absorbimos ideas sobre lo que “está bien”, lo que “está mal”, lo que “merecemos” y lo que “no es para nosotros”. Muchas de esas creencias fueron aceptadas sin cuestionarlas, simplemente porque provenían de figuras de autoridad o de quienes nos cuidaban.

Sin embargo, aunque ese condicionamiento influyó en tu formación, no define tu destino. Hoy puedes revisar, transformar y soltar aquellos hábitos o pensamientos que ya no aportan bienestar a tu vida.

¿Por dónde iniciar el cambio? Considero que el primer paso es comprender y perdonar a tus padres, abuelos y a todas las personas que estuvieron a cargo de tu crianza; a los maestros y a las distintas figuras de autoridad que, en su momento, participaron en tu desarrollo. Ellos hicieron lo que pudieron con lo que tenían: desde el conocimiento o la ignorancia, desde el amor o el miedo, desde la consciencia o la inconsciencia. Cualquiera que haya sido el caso, eso pertenece al pasado. Hoy, tu destino está en tus manos.

En esta misma línea, es importante reconocer que los errores que cometiste y las consecuencias que trajeron a tu vida también forman parte de lo que ya fue. Lo verdaderamente valioso es el aprendizaje, la enseñanza que esas experiencias dejaron en ti, para no repetirlas. Es momento de pasar la página y enfocar tu energía en el presente. No permitas que aquello que te produjo vergüenza o dolor continúe limitando tu crecimiento y tu verdadero merecimiento.

No permitas que aquello que te produjo vergüenza o dolor continúe limitando tu crecimiento y tu merecimiento.

Incluso aquellas situaciones que fueron profundamente crueles deben quedar fuera del marco de tu vida actual. Tú no eres un contenedor de basura; eres el recipiente del amor y del cuidado que te debes a ti mism@. Elige hacerte responsable de tus pensamientos, de tus emociones y de tus actos. Date un voto de confianza y perdónate.

Procura cultivar una personalidad que vaya más allá de la apariencia, del conocimiento intelectual o de la validación externa. Se trata de desarrollar tus cualidades más elevadas y permitir que se reflejen en tu conducta, tanto contigo como con los demás.

Lo que tú eres trasciende lo visible. Eres un ser de luz; esa es tu verdadera esencia. Eres parte de la brillantez del Universo y tu presencia en este planeta es significativa. No te excluyas ni permitas que otros decidan por ti. Toma las riendas de tu carruaje y condúcelo con fe y dignidad hacia un mejor lugar.

Visualízate exitos@, plen@, realizad@, verdaderamente hech@ a imagen y semejanza de la Mente Infinita. Suelta el temor. Entrégate a las manos del Creador; seguramente te esperan sorpresas insospechadas. Y recuerda: como seres humanos cometemos errores, pero, por favor, que cada uno sea distinto al anterior, pero si se repiten, también está bien, finalmente es parte del aprendizaje.

Tú eres lo que Dios Es: Vida, Amor, Salud, Sabiduría, Inteligencia, Creatividad, Prosperidad, Belleza, Alegría, Integridad y Paz… y mucho más. Tú habitas en la Mente Divina; tú eres la Mente Divina manifestándose en forma humana. Eres la Mente de Dios —o como decidas nombrarla— expresándose a través de ti.

Respira profundo y date un instante para recordar quién eres más allá de las historias, de los errores y de las heridas. En ese espacio de silencio habita tu verdad más pura. Ahí no hay prisa ni juicio; solo presencia. Permanece en ese reconocimiento y permite que la Vida se exprese a través de ti con naturalidad y amor. Todo está bien. Todo se está ordenando. Tú ya eres suficiente.

Si este mensaje llegó a ti en el momento perfecto, agradece, respira y compártelo. La Luz se expande cuando la hacemos circular.

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